viernes, 21 de febrero de 2014

Puedes llamarme EME

Tengo nombre, tengo dieciocho años y soy de algún lugar de por ahí.  Este no es mi primer blog ni mucho menos. El tercero diría yo. El primero lo empecé con dieciséis años y pretendía ser el típico blog de una adolescente sabionda que lo sabe todo de la vida y escribir sus reflexiones sobre las experiencias que había vivido (desde como me sentía por suspender un examen o de las ganas de que le tenía a un chico del autobús... Qué madura ¿eh?). El segundo que me abrí, que aun sigue,  tenía la misma intención que este pero digamos que si una cosa no funciona des de el principio y no te gusta no lo hará más tarde así que esta abandonado a la suerte de quien quiera que se lo encuentre.
Como me desvivo del tema madre mía, al lio.

No he venido aquí a ser pretenciosa, sabia o filosofa sino a escribir mis preocupaciones, mi día a día tal vez, mis objetivos, mis errores cometidos o que es lo que he merendado. Así que tienes todo el derecho de reirte de mí, de sentir pena o de comprenderme, tú elijes.

Ah, no veo el por qué de descifrar mi identidad, así que si hay alguien que por la más remota casualidad del destino, del universo o de lo que sea en lo que crea lee esto, puede llamarme EME.

Un soplo en la nuca,
EME. 







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